De nuevo su amiga Conce, para continuar contándoles mis aventuras tras engolosinarme con la tierra de la ropa interior. Por consiguiente bien, tras aquella tanguita y, sobre todo de aquella muy, muy rica cogida que probablemente no han postergado, (por atención lean la novela FASCINACION POR LA LENCERIA) se desato en esta doncella una calentura…